¿Qué es la Disciplina Positiva?

¿Qué es la Disciplina Positiva?

Es una filosofía de vida, enfoque, metodología… cuyo objetivo es la enseñanza y la adquisición de habilidades para la vida desde el amor y el respeto por los demás y por nosotros mismos.

de vida, enfoque, metodología… cuyo objetivo es la enseñanza y la adquisición de habilidades para la vida desde el amor y el respeto por los demás y por nosotros mismos.

Cuando pensamos en disciplina nos suelen venir a la cabeza castigos, autoridad… pero no se trata de eso. La base de la DP es ser amables y firmes al mismo tiempo sin caer ni la permisividad ni en el autoritarismo. Sin recurrir a premios ni castigos. Se basa en el respeto mutuo y en la colaboración.

Las amenazas, premios y castigos tienen resultados a corto plazo, «apagamos el fuego», terminamos con la «mala conducta» que nos molesta pero no enseñamos habilidades de vida a nuestros hijos.

Basada en el trabajo del psiquiatra austriaco Alfred Adler en los años 20 y su discípulo Rudolf Dreikurs.

Las psicólogas norteamericanas Jane Nelsen y Lynn Lott fundaron la Positive Discipline Association que difunde por el mundo los principios de la DP a través de una red de entrenadores y facilitadores.

Próximo taller intensivo Disciplina Positiva: sábado 19 de octubre, más información y reserva tu plaza aquí

Los 10 principios de la Disciplina Positiva

1. Todo comportamiento tiene un propósito: sentido de pertenencia y significado

Cuando un niño siente que no pertenece o que no es importante aparece el mal comportamiento como un grito de ayuda hacia nosotros.

Los niños quieren, necesitan y merecen pertenecer, sentirse queridos y valorados. El sentimiento de significado les hace sentirse útiles, que pueden ayudar y colaborar y que son tenidos en cuenta.

2. Lógica privada

Los niños están tomando decisiones sobre cómo comportarse constantemente según perciben sus relaciones con otras personas. Ellos quieren sentir que pertenecen y que contribuyen.

Según Dreikurs los niños son buenos percibiendo pero malos interpretando lo que hace que tengan ideas equivocadas (su lógica privada) sobre cómo conseguir sus objetivos y se comporten de forma que consiguen justo lo contrario, el llamado «mal comportamiento»: llorar, gritar, morder, pegar…

3. Relaciones horizontales

Todos merecemos ser tratados con la misma dignidad y respeto. no le hagas o digas a tu hijo lo que no le harías a un adulto.

Las relaciones horizontales fomentan además del respeto, la cooperación, empatía… que son habilidades que les ayudarán a gestionar sus conflictos de manera eficaz, satisfaciendo las necesidades de todas las partes.

Los niños, y generalmente todas las personas, estamos más dispuestos a cumplir los límites (normas) si hemos contribuido a establecerlos.

4. Respeto mutuo

El tres direcciones: respeto hacia las necesidades del niñx, del adulto y de la situación.

Antes de prohibir algo a tu hijx pregúntate: ¿qué es lo peor que podría pasar si…(lo que quiere hacer)? Valora si es respetuoso con las tres necesidades.

Se trata de transmitir límites sin forzarnos y escuchándonos a nosotros mismos y a nuestros hijxs.

5. Ser amable y firme al mismo tiempo

La clave está en serlo «al mismo tiempo», no se trata de ser unas veces amable y otras autoritario, sino de:

  • Respetar las necesidades del niño a la vez que las nuestras
  • Validar sus sentimientos
  • Confiar en sus capacidades
  • Enfocarnos en soluciones que respeten a todas las partes
  • Poner límites seguros y que eduquen
  • Alentar en lugar de alabar
  • Empoderar en lugar de rescatar
  • No consentir, compacer ni ser permisivo.
  • No castigar, premiar, sermonear, amenazar… para conseguir que nos obedezcan. Se trata de conseguir su cooperación sin llegar a estos chantajes.

6. Error como oportunidad de aprendizaje

Este principio es uno de los más potentes de la Disciplina Positiva y que más resultados ofrece a largo plazo: ver la gestión de los conflictos como oportunidades de aprendizaje de habilidades de vida.

Olvídate de ser la madre perfecta, de querer eliminar todas las rabietas y de rescatarles para que no cometan errores.

Si quieres que tu hijo aprenda habilidades de vida hay que dar ejemplo, no queda otra.

Una vez cometido el error o cuando se dé un conflicto de intereses tienes la súper oportunidad de enseñarle a ser empático validando sus sentimientos, autocontrol contando hasta 10 y calmándote, respeto pidiéndole perdón si es necesario sin «peros» ni excusas y a ser resolutivo buscando soluciones que reparen el daño y sin buscar culpables.

En cambio, si le gritas y castigas, ¿qué le estás enseñando? ¿cómo crees que gestionará sus conflictos en la edad adulta?

7. Empoderar, «dar aliento»

Alentar es confiar en sus capacidades para resolver problemas y tomar sus propias decisiones. De esta manera valoramos su esfuerzo y capacidad de mejora.

Rescatar es intervenir entre los niños y sus experiencias de vida para minimizar las consecuencias de sus acciones. Se pierden la posibilidad de practicar sus habilidades de vida y de aprender de sus errores.

8. Educación a largo plazo

El castigo que es eficaz a corto plazo y para la mala conducta pero tiene efectos negativos a largo plazo: ser rebelan o se someten ante los problemas.

Queremos que nuestros hijxs adquieran habilidades de vida que les conviertan en buenas personas. La Disciplina Positiva no es una varita mágica con resultados inmediatos. Sí nos proporciona herramientas que junto a la actitud necesaria nos ayuda en la crianza y veremos resultados a largo plazo

9. Sentimiento de comunidad

Este sentimiento supone tener un interés real por el prójimo y un deseo sincero de contribuir a la sociedad.

Generamos este sentido en el niño si sus necesidades de pertenencia y contribución están satisfechas.

10. Enfoque en soluciones

Las consecuencias lógicas suelen ser castigos disfrazados. Antes de encontrar una solución es necesario calmarse para reconectar con nuestro cerebro racional y no buscar culpables sino soluciones.

La solución será relacionada, respetuosa, razonable y útil.

¿Estás aplicando la Disciplina Positiva?

Para saberlo si en tu forma de educar la estás aplicando debe cumplir estos 5 criterios que establece Jane Nelsen:

¿Merece la pena asistir a un taller vivencial de Disciplina Positiva?

¿O con leerse el libro de Jane Nelsen es suficiente?

Es una pregunta que nos hacéis mucho. Nuestra respuesta independientemente de que impartamos talleres es muy clara: no es lo mismo leerlo que vivirlo, sentirlo, ponerte en el lugar de tu hijo, de compartir con otras familias y darte cuenta de que compartís retos diarios y las mismas dudas sobre cómo abordarlos de la forma más respetuosa posible.

No hay un taller igual a otro porque las familias sois las protagonistas. Las facilitadoras os damos la información y las herramientas y vosotros las aplicaréis en vuestra familia para iniciar el proceso de cambio hacia una educación respetuosa sin gritos, amenazas, sin castigos.

¿Cuándo es el próximo taller?

El sábado 19 de octubre en Zizur Mayor impartimos un taller intensivo de 7h (10-14h y 15:30-18:30). Pueden parecer muchas horas pero se pasan volando 🙂 Aquí tienes toda la información

2 Comentarios

  • Ainhoa Posted 6 octubre, 2019 9:23 pm

    Cuando uno en san Sebastián ?

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